Magabook 2019

 

 

El Magabook ADG Laus es una publicación de referencia para los diseñadores gráficos y un elemento clave en cada edición de los premios.

Este año hemos contado con la colaboración de Agpograf y Fedrigoni para materializarlo, y nuestros socios de Rubio & del Amo han sido los encargados de conceptualizarlo, diseñarlo y darle el toque único que lo convierte en una pieza indispensable en cualquier estudio. Hoy nos responden a unas preguntas sobre su diseño para el Magabook de esta edición:

¿Cuál es el concepto principal sobre el que habéis trabajado?
Cuando nos sentamos a buscar una idea para el Magabook lo primero que hicimos fue mirar todo lo que nos rodeaba en cuestión de libros sobre diseño. Veíamos que, tanto en editoriales especializadas como las anteriores ediciones de Magabook, es común encontrar un lenguaje gráfico muy contundente y expresivo. En ese sentido, la diferenciación con respecto a esos libros (que tanto nos gustan, por cierto) tenía que llegar por usar un concepto más poético, que gráficamente nos permitiera ser más livianos y a la vez nos diera posibilidades de aplicación. En ese momento surgió la piel como concepto capaz de representar aspectos tan vinculados a los premios de diseño como el esfuerzo a través del sudor, la emoción a través de la piel erizada, la singularidad a través de las marcas de la piel o la trayectoria a través de la arruga.       

¿Qué queríais expresar con las diferentes portadas?
Con la maqueta del libro casi terminada surgió la posibilidad de enriquecer más el concepto «piel» imprimiendo diferentes colores de portadas que mostraran diferentes tonos de piel, aportando un matiz que no habíamos contemplado en un inicio: la diversidad. La idea de tener diferentes portadas dota al proyecto de cierta singularidad, y gracias a la imprenta AGPOGRAF conseguimos una solución que afectaba lo mínimo posible al coste de producción.

¿Qué diferencia el Magabook de otros proyectos editoriales que habéis hecho?
En realidad, el proceso de trabajo no se diferencia de cualquier otro proyecto editorial que desarrollamos en el estudio. Primero buscamos una idea que sirva de leitmotiv del proyecto, y sobre la que giran todas las decisiones que vamos a tomar. La mayor diferencia es que el Magabook es de esos proyectos que abordas como objeto, trascendiendo su función original de contenedor de contenido. Todos terminamos guardando estos libros por lo que contienen, pero también como referencia de cómo están diseñados.

En cuanto a la dirección de arte de las fotografías del libro ¿por qué Leafhopper?
Por su sensibilidad para llegar a imágenes de una extraordinaria naturalidad. Su trabajo personal nos apasiona y sus encargos recogen parte de esta forma de ver tan íntima que te pone en la piel de sus personajes. A parte de grandes fotógrafos, Blanca y David son buenos amigos con los que da gusto trabajar en confianza, tienen esa capacidad de empatizar con lo que tienes en la cabeza y destilarlo del mundo real a un buen puñado de imágenes.

¿Cómo os ha influido el hecho que el Magabook lo reciba gran parte del sector?
Diseñar el Magabook abruma. Ser conscientes que, en gran medida, los lectores del libro son de tu propio sector te hace sentir una responsabilidad enorme. Somos un sector muy crítico, que se analiza mucho entre si. Si además te detienes un poco en pensar sobre este tema, te vienen a la cabeza grandes referentes del diseño que sabes que van a tener este libro en sus manos. Por eso, cada decisión que tomamos, cada interlineado, cada titular, cada elemento gráfico, sabemos que es mirado con una lupa gigante. Al final, esa presión es la que más nos motiva, y la que nos hace disfrutar con el proceso.

¿Cuál es la parte del libro que os ha gustado más diseñar?
Poder sumergirnos en toda la documentación que nos pasaron de Ana Zelich y La Casa Encendida, ambos premios honoríficos, fue un auténtico placer. El trabajo supuso ordenar, seleccionar y componer imágenes de la trayectoria de ambas premiadas, pudiendo hacer el trabajo de edición mano a mano con Albert Martínez Lopez-Amor, encargado de la edición de contenidos del libro. Eso nos permitió conocer de cerca a una excelente profesional que lo ha hecho todo en lo que se refiere a imagen gráfica en movimiento y conocer su faceta como diseñadora de espacios expositivos. Y, por otro lado, conocer el papel que La Casa Encendida lleva desempeñando en la escena cultural de Madrid desde hace años. Todo un placer.