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Vatel en el siglo XXI

Food & Mambo trabajan la gastronomía

como herramienta para transmitir imagen de marca
 

Castillo de Chantilly, 21 de abril de 1671. Luis XIV y sus 300 cortesanos están a punto de llegar para la cena. En las cocinas se dan los últimos retoques. Enormes bandejas de manjares, decoradas con delirantes construcciones efímeras, recorrerán las largas mesas, como pasos de Semana Santa. Se servirán entre fuegos artificiales, siguiendo un hilo argumental creado especialmente en honor a los invitados. Será un espectáculo total. Uno de los primeros shows integrales de la historia de la cocina. La cima del arte de servir y agasajar. La cumbre profesional del maestro de ceremonias del castillo, el grandioso y siempre agobiado François Vatel.

¡Qué escena! La película Vatel, de Roland Joffé (2000), retrata jugosamente la atmósfera histriónica y exagerada de aquellos banquetes míticos. Un ambiente lleno de color que nos vino una y otra vez a la cabeza mientras disfrutábamos del ADGTalk de Food & Mambo, el 26 de abril en La Robadora. Y es que lo que hace este colectivo con su catering es exactamente lo mismo: contar historias, conseguir impactos, transmitir valores y, en suma, usar la comida como vehículo de comunicación.

¿Quién paga hoy el festín? La aristocracia que encargaba aquellos impresionantes banquetes se ha transfigurado en marcas comerciales, eventos y patrocinios. Pero la idea se basa en premisas semejantes: la experiencia gastronómica –cuanto más multisensorial, mejor– es un instrumento de imagen y poderío. Con los fastos de hace tres siglos la nobleza ‘epataba’ a sus congéneres, atraía voluntades, fascinaba al vulgo y se posicionaba en la corte. Hoy las marcas, ávidas de nuevos canales, empiezan a utilizar la comunicación gastronómica para revestirse de los valores de la sorpresa, la transgresión y la posibilidad de dejar huella.

Huevo cubierto de mantequilla de foie, para un reciente evento en el Hospital de Sant Pau

El ADGTalk fue un recorrido lleno de sensaciones y placeres. Empezaron ofreciendo pelotas de queso bañadas en hidrógeno líquido y acabaron sirviendo esferificaciones mientras presentaban algunas de sus iniciativas más impactantes, con las que buscan despertar emociones diferentes. Usando técnicas innovadoras, exhibiciones coloristas, ingredientes inesperados y mucha imaginación, consiguen fijar imágenes y mensajes potentes. En su trabajo se adivinan horas y horas de estudio y prueba para resolver una búsqueda fundamental: lograr un concepto claro, sencillo y memorable.

La gran diferencia es que, en comparación con los cocineros de antaño, que no dejaban de ser siervos de alta cualificación, los agentes de esta comunicación se lo pasan bien. Food & Mambo se divierten tanto como el público destinatario de sus proyectos. Mejor para ellos, no queremos que acaben como Vatel, quien el 23 de abril de 1671, tras dos días de festejos, 12 noches sin dormir y la insoportable espera del pescado fresco que no llegaba, se lanzó atormentado sobre su espada.

ADGTalk con Food&Mambo en La Robadora (26/4/2017)

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